Muchas personas se preguntan si se puede operar la degeneración macular cuando reciben el diagnóstico o empiezan a notar dificultades en su visión central. Es una duda muy frecuente, y es lógico: asociamos la cirugía con la posibilidad de solucionar problemas oculares importantes, como las cataratas o algunos desprendimientos de retina.
Sin embargo, la degeneración macular es una enfermedad diferente, que afecta a la mácula de una forma que no siempre puede resolverse mediante una intervención quirúrgica. Aun así, existen procedimientos, técnicas láser y opciones que pueden ayudar en casos concretos, que permiten frenar la evolución de la enfermedad. A continuación, te explicamos en qué situaciones es posible intervenir, limitaciones que existen y alternativas con mejores resultados según el tipo de degeneración macular.
¿Existe realmente una operación para la degeneración macular?
A día de hoy no existe una operación que cure la degeneración macular ni una cirugía capaz de devolver la función completa de la mácula dañada. La enfermedad afecta a una zona muy delicada de la retina y, a diferencia de otras patologías oculares, no puede “repararse” mediante una intervención convencional. Por eso, cuando un paciente pregunta por una operación, es importante entender que la cirugía no es el tratamiento principal ni la solución estándar para esta patología.
Sin embargo, esto no significa que no haya opciones. Existen procedimientos quirúrgicos o láser muy específicos, indicados solo en determinados casos de degeneración macular húmeda o en situaciones excepcionales, como hemorragias submaculares graves.
La investigación está avanzando hacia implantes, microchips y terapias celulares que podrían tener un papel importante en el futuro. El mensaje clave es que, hoy por hoy, la decisión no depende solo del deseo del paciente, sino del tipo de degeneración macular y del estado concreto de la retina.
Cirugía y láser en la degeneración macular, ¿qué es posible y qué no?
Ninguna operación repara la mácula ni regenera las células dañadas, por lo que su papel es muy limitado. Aun así, hay situaciones concretas donde determinados procedimientos pueden ayudar a mejorar la estabilidad de la retina o evitar un daño mayor.
¿Es operable la degeneración macular seca?
La degeneración macular seca no es operable. No existe una cirugía que pueda restaurar el tejido macular deteriorado ni reemplazar las células del epitelio pigmentario de la retina que se han perdido con el tiempo.
La investigación en cirugía regenerativa y células madre está avanzando, pero aún se encuentra en fases experimentales. Aunque en un futuro podrían ofrecer nuevas posibilidades, actualmente no existe una intervención quirúrgica aprobada que mejore o cure la degeneración macular seca. Por ello, la clave es el diagnóstico precoz y la vigilancia estrecha para evitar la progresión a formas más avanzadas.
¿Es operable la degeneración macular húmeda?
La cirugía tampoco es el tratamiento estándar. Los anti-VEGF administrados mediante inyecciones intravítreas son, con diferencia, la opción más eficaz y la que ha demostrado mejores resultados para frenar la aparición de vasos sanguíneos anómalos y estabilizar la visión.
La cirugía solo se contempla en circunstancias muy específicas, como grandes hemorragias submaculares que amenazan con dañar de forma irreversible el centro de la retina. En esos casos seleccionados, un procedimiento quirúrgico puede ayudar a desplazar o retirar la sangre, pero no actúa sobre la causa de la degeneración macular.
El papel del láser en casos muy específicos
La cirugía mediante láser no se utiliza de forma rutinaria para tratar la degeneración macular, pero puede tener un papel limitado en situaciones concretas. En algunos casos aislados de degeneración macular húmeda, la terapia fotodinámica puede emplearse cuando la neovascularización no es candidata ideal a anti-VEGF o cuando existen características anatómicas particulares que favorecen esta opción.
Aun así, su uso es minoritario hoy en día. Aunque el láser forma parte del arsenal terapéutico en casos concretos, no debe considerarse una operación para la degeneración macular en sentido general.
¿Qué tipos de cirugías se investigan actualmente?
Los científicos trabajan en técnicas que buscan restaurar parte de la función macular. Aun así, todas estas opciones están en fase de investigación y todavía no forman parte del tratamiento clínico habitual.
Implantes subretinianos y microchips visuales
Son dispositivos electrónicos diseñados para reemplazar parcialmente la función de las células retinianas dañadas. Se colocan debajo de la retina y tienen como objetivo captar la luz y transformarla en señales eléctricas que el cerebro pueda interpretar. Aunque no permiten recuperar la visión normal, sí pueden ofrecer una percepción visual básica que ayude al paciente a orientarse o detectar formas y luces.
Estos dispositivos todavía están en fase experimental y solo se implantan en estudios clínicos específicos. Los avances en ingeniería biomédica han mejorado su biocompatibilidad y resolución, pero siguen siendo soluciones experimentales con resultados variables. Aun así, representan una de las áreas más innovadoras de la investigación quirúrgica en enfermedades maculares avanzadas.
Terapias de reemplazo celular y células madre
Buscan regenerar el tejido dañado utilizando células madre o células del epitelio pigmentario de la retina cultivadas en laboratorio. La idea es sustituir las células que han dejado de funcionar para restaurar parte de la actividad macular. En algunos ensayos clínicos, se han implantado capas celulares bajo la retina con resultados preliminares prometedores en cuanto a seguridad y estabilidad estructural.
Sin embargo, aún queda camino por recorrer antes de que estas técnicas puedan incorporarse al tratamiento clínico. Se están investigando factores como la integración de las células implantadas, su supervivencia a largo plazo y el nivel real de mejora funcional que pueden ofrecer.
Cirugía experimental en degeneración macular avanzada
En casos muy avanzados o cuando existen complicaciones graves como hemorragias extensas, se investigan cirugías experimentales destinadas a desplazar, retirar o tratar directamente las áreas dañadas. Algunos procedimientos buscan mover el área de visión hacia una zona retiniana más sana, mientras que otros intentan rescatar tejido afectado antes de que el daño sea irreversible.
Estas intervenciones son complejas, requieren equipos altamente especializados y, por ahora, no han demostrado resultados consistentes como para convertirse en tratamientos habituales.
Alternativas a la operación que sí funcionan hoy
Aunque no exista una cirugía capaz de curar la degeneración macular, sí contamos con tratamientos altamente eficaces que permiten frenar su evolución y mantener la mejor visión posible.
- Inyecciones intravítreas de anti-VEGF: son el tratamiento más eficaz para la degeneración macular húmeda. Reducen la filtración de los vasos anómalos y estabilizan la visión en la mayoría de los pacientes.
- Terapia fotodinámica en casos seleccionados: una opción minoritaria que se utiliza cuando ciertas características anatómicas de la lesión no permiten usar anti-VEGF de forma óptima.
- Suplementación AREDS para la forma seca: ayuda a retrasar la progresión en estadios intermedios y protege la mácula gracias a antioxidantes y micronutrientes específicos.
- Ayudas de baja visión: lupas electrónicas, sistemas de ampliación, filtros especiales y herramientas digitales que mejoran la autonomía en tareas cotidianas.
- Rehabilitación visual personalizada: ejercicios y estrategias que ayudan al cerebro a usar mejor la visión periférica y compensar la pérdida central.
Estas alternativas han demostrado ser mucho más efectivas que cualquier intento de cirugía, y siguen siendo el estándar de cuidado actual para la degeneración macular.
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