Muchas familias se preguntan si el glaucoma es hereditario, aunque suele asociarse con personas mayores, también puede presentarse en edades muy tempranas, incluso desde el nacimiento. El glaucoma congénito en bebés y niños, daña progresivamente el nervio óptico y puede provocar pérdida de visión irreversible para siempre si no se trata a tiempo.
En este artículo vamos a explicar cuáles son las causas más comunes, qué relación tiene con los factores genéticos y cómo identificar sus primeras señales en la etapa infantil.
Causas de glaucoma más comunes
Puede tener distintos orígenes según el tipo y la edad del paciente. En la mayoría de los casos se produce por una acumulación anormal de humor acuoso en el interior del ojo, lo que genera un aumento de la presión intraocular y daña progresivamente el nervio óptico.
A continuación, te mostramos las causas más frecuentes que pueden desencadenar o favorecer la aparición de esta enfermedad ocular:
- Edad avanzada: el riesgo de padecer glaucoma aumenta especialmente a partir de los 60 años.
- Antecedentes familiares: tener padres o hermanos con glaucoma incrementa considerablemente el riesgo.
- Miopía alta: los pacientes con miopía moderada o severa tienen más probabilidad de desarrollar glaucoma.
- Traumatismos oculares: un golpe directo en el ojo puede alterar el sistema de drenaje interno y provocar un glaucoma traumático.
- Tratamientos prolongados con corticoides: especialmente en forma de gotas oftálmicas, pueden elevar la presión ocular.
- Alteraciones vasculares o presión arterial baja: afectan la perfusión del nervio óptico y favorecen su daño.
- Cirugías o inflamaciones oculares previas: pueden alterar la anatomía del ojo y dificultar el drenaje del humor acuoso.
¿El glaucoma es hereditario?
El glaucoma ocular puede tener un fuerte componente hereditario, especialmente en la modalidad primaria de ángulo abierto. Esto significa que tener antecedentes familiares directos con la enfermedad aumenta significativamente el riesgo de padecerla, incluso en personas jóvenes y sin otros factores de riesgo.
Factores genéticos y antecedentes familiares
Diversos estudios han demostrado que la predisposición genética desempeña un papel clave en el desarrollo del glaucoma. Si un familiar de primer grado ha sido diagnosticado con glaucoma (padre, madre, hermanos), las probabilidades de desarrollarla se multiplican por cuatro o incluso más.
Aunque no siempre hay un único gen responsable, se han identificado algunas mutaciones asociadas a formas hereditarias de glaucoma, como en los genes MYOC, OPTN o CYP1B1.
¿Qué riesgo tienen los hijos de personas con glaucoma?
Los hijos de personas con glaucoma deben ser considerados población de riesgo y, por tanto, seguir revisiones oftalmológicas periódicas desde edades más tempranas. Aunque heredar la enfermedad no es inevitable, sí existe una mayor probabilidad de desarrollarla con el paso del tiempo.
¿Hay pruebas genéticas para detectarlo?
Actualmente existen pruebas genéticas que pueden identificar ciertas mutaciones relacionadas con formas hereditarias de glaucoma, especialmente en casos de glaucoma congénito o juvenil.
No obstante, estas pruebas no siempre están indicadas en todos los pacientes y su utilidad clínica depende del tipo de glaucoma sospechado. En la práctica, lo más recomendable sigue siendo la detección precoz mediante exámenes visuales rutinarios, especialmente si existe una carga genética conocida.
Glaucoma congénito en bebés
Es una forma poco común pero grave de glaucoma que afecta a los recién nacidos o a niños en sus primeros meses de vida. A diferencia del glaucoma del adulto, en este caso la enfermedad se debe a un defecto en el desarrollo del sistema de drenaje del ojo, lo que provoca un aumento anormal de la presión intraocular desde el nacimiento. Detectarlo y tratarlo a tiempo es clave para evitar secuelas visuales permanentes.
Síntomas que pueden alertar a la familia
Aunque los bebés no pueden expresar molestias visuales, existen signos visibles que pueden hacer sospechar a los padres o al pediatra:
- Lagrimeo excesivo persistente, incluso sin motivo aparente.
- Alta sensibilidad a la luz (fotofobia).
- Parpadeo constante o forzar los ojos.
- Ojos agrandados o de tamaño anormal (buftalmos).
- Opacidad en la córnea o aspecto blanquecino.
- Irritabilidad y llanto continuo sin causa aparente, debido a molestias o dolor ocular.
Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental consultar con un oftalmólogo infantil especializado cuanto antes.
¿Cómo se diagnostica el glaucoma infantil?
El diagnóstico del glaucoma congénito se realiza mediante una evaluación oftalmológica especializada. En muchos casos, es necesario examinar al bebé bajo sedación para valorar correctamente el estado del ojo. Algunas de las pruebas utilizadas son:
- Medición de la presión intraocular con dispositivos adaptados para bebés.
- Exploración de la córnea y el nervio óptico para identificar daños o anomalías.
- Gonioscopia, que permite analizar el ángulo de drenaje del ojo.
- Ecografía ocular, si existe opacidad que impide la visualización interna del ojo.
El tratamiento casi siempre requiere cirugía precoz para corregir el problema de drenaje y proteger la visión en desarrollo del niño.
Glaucoma en niños y adolescentes
Aunque el glaucoma infantil es menos frecuente que el del adulto, puede aparecer también en edades más avanzadas, desde la infancia hasta la adolescencia. Este tipo de glaucoma, puede ser hereditario o estar relacionado con malformaciones oculares, traumatismos, inflamaciones oculares o enfermedades sistémicas.
Diferencias con el glaucoma en adultos
El glaucoma en edades tempranas suele presentar características distintas a las del glaucoma adulto:
- Inicio más agresivo: La progresión del daño al nervio óptico puede ser más rápida si no se actúa a tiempo.
- Síntomas más visibles: Aunque no siempre, en algunos casos se observan molestias oculares, lagrimeo, ojos enrojecidos o visión borrosa.
- Dificultad en el diagnóstico: Los niños, especialmente los más pequeños, no siempre son conscientes de sus síntomas ni saben cómo expresarlos.
- Mayor impacto en el desarrollo visual: Al afectar un sistema visual aún en formación, el glaucoma infantil puede provocar ambliopía (ojo vago) o afectar el rendimiento escolar si no se detecta.
- El seguimiento debe ser más frecuente y prolongado, ya que el ojo infantil cambia constantemente durante el crecimiento.
Tratamiento en edades tempranas
El tratamiento del glaucoma en niños depende de la causa, la edad del paciente y la gravedad del daño ocular, pero suele ser más complejo que en adultos:
- Cirugía como primera opción: En muchos casos, la operación de glaucoma es la alternativa inicial, ya que los colirios pueden no ser suficientes o no están indicados en niños pequeños.
- Uso limitado de fármacos: Algunos colirios para adultos no están aprobados para niños, y en caso de usarse, se hace bajo vigilancia médica estricta.
- Tratamiento visual complementario: Muchos niños necesitan también terapia visual para prevenir o corregir la ambliopía asociada.
- Seguimiento estrecho: Los controles oftalmológicos deben ser frecuentes y adaptarse a cada etapa del crecimiento.
Con un abordaje especializado y a tiempo, muchos niños con glaucoma pueden mantener una buena calidad de vida visual durante su desarrollo.
¿Se puede prevenir el glaucoma hereditario?
El glaucoma hereditario no puede prevenirse por completo, ya que está condicionado por factores genéticos sobre los que no se puede intervenir. Sin embargo, sí es posible detectarlo a tiempo y frenar su progresión, lo cual marca una gran diferencia en la preservación de la visión.
En personas con antecedentes de padres, hermanos o abuelos con glaucoma, el riesgo de desarrollar la enfermedad es significativamente mayor. Por ello, se recomienda:
- Realizar revisiones oftalmológicas periódicas a partir de los 40 años, o incluso antes si el historial familiar es muy marcado.
- Controlar la presión intraocular y el estado del nervio óptico con pruebas como la tonometría, la OCT o la campimetría visual.
- Adoptar un estilo de vida saludable que favorezca la salud ocular, evitando hábitos, ejercicios y alimentos contraindicados para el glaucoma.
- Consultar con un especialista en glaucoma si hay cualquier sospecha o síntoma visual.
Oftálica: expertos en glaucoma infantil y hereditario
Contamos con un equipo en oftalmología pediátrica especializado en glaucoma hereditario, infantil y congénito, con amplia experiencia en el diagnóstico temprano y en los tratamientos más avanzados para frenar su progresión.
Si tienes antecedentes familiares o sospechas de esta patología en tu hijo, no dudes en consultarnos.




