Que exista un nuevo tratamiento para la degeneración macular no significa “cura definitiva”, pero sí una realidad muy diferente a la de hace solo unos años. Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad de España, se realizaron 68.559 intervenciones quirúrgicas de retina y vítreo en todo el país. De todas estas, un porcentaje importante está relacionada con esta enfermedad que afecta a la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión nítida y detallada.
La degeneración macular se desarrolla de forma progresiva y puede provocar una pérdida gradual de la visión central, especialmente en personas de edad avanzada. Aunque hoy por hoy sigue considerándose una enfermedad incurable, los avances en investigación han permitido disponer de nuevos tratamientos capaces de frenar su evolución, estabilizar la visión e incluso mejorarla en muchos casos. A continuación, revisamos cuáles son estos avances, qué opciones existen para la forma húmeda y seca y qué papel juegan las terapias emergentes en el futuro de la degeneración macular.
¿Qué avances existen en el tratamiento de la degeneración macular?
En los últimos años ha experimentado un progreso significativo gracias al desarrollo de nuevas moléculas, terapias más eficaces y técnicas que permiten actuar directamente sobre los mecanismos que dañan la mácula. Aunque no existe una cura definitiva, estos avances han transformado por completo el pronóstico de la enfermedad, especialmente en la forma húmeda, donde hoy es posible detener su evolución en la mayoría de los pacientes.
La investigación continúa avanzando hacia terapias más duraderas, menos invasivas y con mejores resultados visuales. Desde los anti-VEGF de última generación hasta la terapia génica o los sistemas de liberación sostenida, el objetivo es conservar la visión durante más tiempo y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta patología. En Oftálica seguimos de cerca estos avances y valoramos de forma individualizada cuáles son las opciones más adecuadas para cada paciente, aplicando los tratamientos más innovadores con seguridad y todas las garantías clínicas.
Nuevos tratamientos para la degeneración macular húmeda
Este tipo es la forma más agresiva de la enfermedad, ya que implica la aparición de vasos sanguíneos anómalos debajo de la retina que pueden filtrar líquido o sangre, deteriorando rápidamente la visión central. En los últimos años, los avances en tratamientos han sido especialmente importantes en esta variante, logrando frenar su progresión en la mayoría de los pacientes y, en muchos casos, mejorar la agudeza visual.
Inyecciones de Anti-VEGF
Las inyecciones intravítreas de anti-VEGF son actualmente el tratamiento estándar y más eficaz para la degeneración macular húmeda. Estos medicamentos bloquean el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), la sustancia responsable de que los vasos anómalos crezcan y filtren líquido bajo la retina. Al inhibir este proceso, se consigue estabilizar la mácula, reducir la inflamación y mejorar la visión en un alto porcentaje de pacientes.
El tratamiento suele comenzar con una fase de carga, que consiste en varias inyecciones mensuales para controlar la actividad de la enfermedad. Posteriormente, la pauta puede espaciarse según la respuesta del paciente. Aunque la idea de recibir una inyección ocular genera inquietud en algunas personas, el procedimiento es rápido, indoloro y se realiza con anestesia local y estrictas medidas de seguridad.
Eylea (aflibercept)
Dentro de los fármacos anti-VEGF, Eylea (aflibercept) es uno de los más efectivos y ampliamente utilizados. Su mecanismo de acción permite bloquear no solo el VEGF, sino también otros factores implicados en la formación de vasos anómalos, lo que ofrece un mayor control de la enfermedad. Esto se traduce en una reducción de la actividad neovascular y una estabilización más prolongada de la visión.
Uno de los principales beneficios de Eylea es que, tras la fase inicial de tratamiento, muchas pautas clínicas permiten espaciar las inyecciones cada dos meses. Esto se traduce en una mayor comodidad para el paciente sin comprometer la eficacia del tratamiento. En Oftálica utilizamos Eylea como uno de los tratamientos de referencia, especialmente en casos donde se busca una respuesta rápida y una evolución visual estable.
Resultados y eficacia demostrada
Los estudios clínicos han demostrado que las inyecciones intravítreas de anti-VEGF —incluyendo aflibercept, ranibizumab y bevacizumab— consiguen detener la progresión de la degeneración macular húmeda en aproximadamente el 95% de los pacientes. Además, en torno al 40% experimenta una mejoría significativa de la agudeza visual, lo que representa un avance muy importante frente a épocas en las que la enfermedad provocaba un deterioro rápido e irreversible.
La eficacia del tratamiento depende de varios factores: la rapidez del diagnóstico, la constancia en las revisiones y la respuesta individual de cada paciente. En Oftálica realizamos un seguimiento estrecho mediante OCT de alta resolución para valorar la evolución de la mácula y adaptar la pauta de tratamiento de forma personalizada, consiguiendo así la mayor estabilización posible y resultados visuales duraderos.
Tratamientos para la degeneración macular seca
A diferencia de la forma húmeda, la degeneración macular seca evoluciona de manera más lenta y no presenta proliferación de vasos anómalos. Actualmente no existe un tratamiento curativo, pero sí varias líneas de investigación y medidas clínicas que ayudan a frenar su avance y proteger la mácula.
Nuevas líneas de investigación
La investigación sobre la degeneración macular seca se ha intensificado en los últimos años, especialmente para tratar sus formas más avanzadas, como la atrofia geográfica. Entre las estrategias más prometedoras están los fármacos que actúan sobre la vía del complemento, una parte del sistema inmunitario implicada en la degeneración de las células retinianas.
También se estudian terapias destinadas a proteger los fotorreceptores y reducir el estrés oxidativo, uno de los principales mecanismos que dañan la retina en esta enfermedad. Aunque muchas de estas opciones están todavía en fase de ensayo clínico, representan un avance importante hacia tratamientos más específicos y efectivos.
Terapias regenerativas y células madre
Las terapias basadas en células madre son una de las áreas más activas de la investigación en retina. Su objetivo es regenerar o reemplazar las células dañadas del epitelio pigmentario de la retina, restaurando en parte la función de la mácula. Estos tratamientos buscan frenar la progresión de la enfermedad e incluso, en un futuro, recuperar parte de la visión perdida.
Aunque todavía se encuentran en fases experimentales, algunos ensayos clínicos han demostrado que la implantación de células madre en la zona macular puede integrarse en el tejido retiniano sin complicaciones importantes. Aunque aún no son una opción disponible para el uso clínico habitual, estas terapias representan una vía muy prometedora para el manejo de la degeneración macular seca en los próximos años.
Suplementación AREDS y protección macular
La suplementación AREDS (Age-Related Eye Disease Study) es una de las estrategias más utilizadas para ralentizar la progresión de la degeneración macular seca en sus fases intermedias. Estos suplementos combinan antioxidantes como vitaminas C y E, zinc, cobre, luteína y zeaxantina, nutrientes esenciales para la protección de las células maculares. Aunque no curan la enfermedad ni restauran la visión, sí han demostrado reducir el riesgo de progresión hacia estadios más avanzados.
Además de la suplementación, es fundamental adoptar hábitos que protejan la mácula a largo plazo. Entre ellos se incluyen llevar una dieta rica en vegetales verdes y pescado azul, controlar la salud cardiovascular, evitar el tabaquismo y utilizar protección solar adecuada para reducir el daño por luz ultravioleta.
¿Cuál es el mejor tratamiento según cada paciente?
Depende del tipo de enfermedad (seca o húmeda), del estado de la mácula, de la evolución de los síntomas y de las características individuales de cada persona. Por este motivo, es imprescindible realizar una evaluación oftalmológica completa que incluya pruebas de imagen, valoración funcional y análisis del ritmo de progresión. Solo así es posible determinar qué terapia ofrece mayores garantías de eficacia y seguridad en cada caso.
En algunos pacientes, especialmente aquellos con degeneración macular húmeda, los anti-VEGF continúan siendo la opción más eficaz. En otros, las estrategias de protección macular, la suplementación AREDS o las terapias regenerativas pueden aportar beneficios significativos.
Las nuevas terapias emergentes y los avances actualmente en investigación podrían convertirse en alternativas futuras para quienes necesitan tratamientos más duraderos o personalizados. En Oftálica, la elección del tratamiento se realiza siempre de manera individualizada, priorizando la estabilidad visual y la calidad de vida del paciente.
Tratamientos avanzados en Oftálica para la degeneración macular
Utilizamos OCT de alta resolución, retinografía digital y protocolos de seguimiento personalizados que nos permiten detectar cambios mínimos en la mácula y adaptar el tratamiento en tiempo real, garantizando siempre la máxima precisión.
Trabajamos con fármacos anti-VEGF de última generación, terapias individualizadas y las opciones más actuales disponibles en oftalmología para frenar la progresión de la degeneración macular.
Si has notado cambios en tu visión o te han diagnosticado una degeneración macular, nuestro equipo estará encantado de valorar tu caso y recomendarte el tratamiento más adecuado para ti.




