En nuestra clínica oftalmológica pasan decenas de pacientes todos los días. Contamos con un equipo médico especializado en diferentes patologías. Uno de los motivos de consulta que más nos encontramos a diario está relacionada con la miosis. Esto quiere decir que sus pupilas son anormalmente pequeñas, incluso en situaciones donde se deberían dilatar más, como en la oscuridad.
Aunque sus causas son benignas, la miosis también puede ser un signo de alteraciones neurológicas o intoxicaciones por sustancias como los opioides. Es por ello, que en este artículo vamos a explorar a fondo esta patología y te contaremos cuáles son los mejores tratamientos para corregir el proceso subyancete.
¿Qué es la miosis pupilar?
La miosis pupilar es la contracción excesiva del diámetro de la pupila, que puede llegar a medir menos de 2 mm incluso cuando el entorno demanda mayor dilatación. Esta alteración puede ser transitoria, persistente o unilateral, dependiendo de su origen.
Diferencia entre miosis y midriasis
La miosis se diferencia de las pupilas dilatadas o midriasis en, valga la redundancia, los centímetros de dilatación que tiene la pupila.
Mientras que un paciente con miosis presenta unas pupilas excesivamente pequeñas, menos de 2mm, una persona con midriasis tiene la pupila dilatada más de 4-5 mm.
En condiciones normales, ambas respuestas regulan la entrada de luz y están controladas por el sistema nervioso autónomo.
Causas de las pupilas mióticas
Antes de valorar una miosis como patológica, es fundamental distinguir si responde a causas normales o a una alteración neurológica o farmacológica.
Fisiológicas
- Exposición intensa a la luz.
- Enfoque cercano (reflejo de acomodación).
- Edad avanzada, donde se observa “miosis senil” por pérdida progresiva de respuesta del iris.
Neurológicas y patológicas
- Síndrome de Horner, caracterizado por miosis, ptosis y disminución de sudoración facial.
- Lesiones del tronco encefálico, especialmente hemorragias o accidentes cerebrovasculares.
- Uveítis, que puede producir miosis dolorosa y fotofobia.
- Traumatismos del iris o cirugías oculares previas.
Uso de fármacos y sustancias
- Opioides: producen las clásicas “pupilas puntiformes”.
- Colirios mióticos como la pilocarpina.
- Fármacos colinérgicos o intoxicaciones por organofosforados, que generan miosis intensa y riesgo vital.
Tipos de pupilas puntiformes según su reactividad y simetría
La exploración pupilar no solo evalúa el tamaño, sino la reacción a la luz y si ambas pupilas son iguales.
Pupilas mióticas arreactivas
Las pupilas mióticas arreactivas aparecen cuando el paciente presenta intoxicación grave por opioides o por un daño del tronco encefálico. Se caracterizan por ser una pupilas muy pequeñas y sin respuesta a la luz.
Pupilas mióticas no reactivas
En este año, a pesar de ser pequeñas, tienen una respuesta a la luz conservada. Normalmente, se debe a causas fisiológicas, fármacos tópicos o por el envejecimiento del paciente.
Pupilas mióticas isocóricas
Las pupilas mióticas isocóricas se caracterizan porque ambas son del mismo tamaño. Sugiere causas sistémicas más que una lesión unilateral
Pupilas mióticas anisocóricas
El paciente presenta una pupilas más pequeña que la otra. Es típico que este caso se de con el síndrome de Horner o por lesiones en la vía simpática.
Miosis pupilar incompleta
La pupila está algo reducida, pero no llega a ser puntiforme. Puede ser una fase inicial de un trastorno neurológico o un efecto parcial de fármacos.
¿Cuándo preocuparse por la miosis?
La mayoría de las miosis son benignas, pero existen situaciones donde es necesario acudir con urgencia al oftalmólogo.
- Aparece de forma brusca tras un traumatismo o dolor de cabeza intenso.
- Se acompaña de síntomas neurológicos: dificultad para hablar, debilidad, confusión o pérdida de conciencia.
- Hay respiración lenta o somnolencia extrema, especialmente tras uso de opioides.
- Se presenta junto a ptosis y sudoración disminuida en un lado de la cara (sospecha de síndrome de Horner).
- Existe dolor ocular intenso, ojo rojo y visión borrosa.
Tratamiento según la causa
Dependiendo de su causa, podremos tratar la miosis de una forma u otra. No se trata simplemente de «abrir la pupilar» o dilatarse, es de corregir el proceso subyacente.
En casos por fármacos
- Ajustar o retirar el medicamento bajo supervisión médica.
- En sobredosis por opioides, administrar naloxona, que revierte rápidamente la miosis y la depresión respiratoria.
En causas neurológicas
- Tratamiento urgente del ictus o lesiones del tronco encefálico.
- En síndrome de Horner, estudiar la vía simpática con pruebas de imagen.
- En uveítis, uso de corticoides tópicos y midriáticos para evitar adherencias del
Si hay riesgo vital
- Manejo inmediato en urgencias, especialmente en intoxicaciones por organofosforados o sobredosis.
- Tratamiento específico con atropina, pralidoxima o soporte vital avanzado según el caso.
En Oftálica cuidamos de tu salud ocular
Con más de 20 años de experiencia tratando a pacientes con miosis, en Oftálica realizamos una valoración exhaustiva del tamaño pupilar, su reactividad, la presión intraocular y el estado neurológico asociado.
Si notas cambios en tus pupilas, visión alterada o cualquier síntoma neurológico acompañado de miosis, te recomendamos acudir cuanto antes. En nuestra clínica estaremos encantados de ayudarte y garantizar el mejor cuidado para tu salud visual.




