Alrededor del 8,3% de la población adulta se estima que padece diabetes. Dentro de este grupo, se calcula que aproximadamente el 35% desarrolla retinopatía diabética, mientras que un 7% presenta edema macular diabético.
Cuando nos preguntan si tiene cura la retinopatía diabética, conviene diferenciar entre eliminar definitivamente la enfermedad y tratar los cambios que está produciendo en la retina. La diabetes es una enfermedad crónica y el daño ocular puede reaparecer o progresar, pero disponemos de tratamientos capaces de controlar determinadas alteraciones y reducir el riesgo de pérdida visual.
El tratamiento que recomendamos depende del tipo y de la gravedad de la afectación. Nuestro objetivo puede ser frenar la progresión, reducir líquido en la mácula, controlar vasos anómalos o resolver una complicación que amenaza la visión.
¿Se puede curar la retinopatía diabética?
No hablamos de una curación definitiva en el sentido de que la retina quede libre de riesgo para siempre. Aunque los hallazgos mejoren con el tratamiento, la diabetes continúa siendo un factor capaz de producir nuevos cambios vasculares.
Esto no significa que no pueda tratarse. En muchos pacientes conseguimos estabilizar la enfermedad y conservar una visión útil durante años mediante control metabólico, seguimiento oftalmológico y tratamiento cuando está indicado.
¿Se puede frenar el avance de la retinopatía diabética?
Sí, en muchos casos es posible reducir el riesgo de progresión. El control de la glucosa, la presión arterial y otros factores sistémicos tiene un papel relevante, junto con la vigilancia de la retina.
Cuando detectamos signos que aumentan el riesgo para la visión, podemos plantear tratamientos específicos. La decisión se basa en la exploración y no únicamente en que el paciente note o no síntomas.
Tratamientos para la retinopatía diabética
No existe un único tratamiento válido para todas las fases. Podemos recurrir a medicación intravítrea, láser o cirugía vitreorretiniana según el problema que necesitemos controlar.
Inyecciones intravítreas
En determinados casos utilizamos fármacos administrados dentro del ojo para actuar sobre el edema macular o sobre señales que favorecen el crecimiento de vasos anómalos. Entre ellos se encuentran los anti-VEGF y, en situaciones seleccionadas, otros medicamentos.
La pauta puede requerir varias administraciones y controles periódicos. La respuesta se valora mediante la visión, la exploración y pruebas como la OCT. Hemos desarrollado un artículo específico sobre las inyecciones en pacientes diabéticos para explicar el procedimiento con mayor detalle.
Este enfoque integrado busca no solo abordar las complicaciones inmediatas, sino también proporcionar un tratamiento más completo y preventivo
Fotocoagulación con láser
La fotocoagulación utiliza energía láser sobre áreas concretas de la retina. Su finalidad depende de la indicación: en determinadas formas proliferativas puede ayudar a reducir el estímulo que favorece la formación de vasos anómalos.
El tratamiento se planifica según la extensión de las lesiones y el estado de la retina. No se aplica de forma automática a toda persona con retinopatía y su papel ha cambiado con la disponibilidad de tratamientos intravítreos.
Es importante destacar que la fotocoagulación es un tratamiento que se aplica en casos específicos
Vitrectomía
En situaciones avanzadas puede ser necesaria una cirugía para retirar el gel vítreo y acceder a las estructuras posteriores del ojo. Se plantea, por ejemplo, ante determinadas hemorragias persistentes o desprendimientos de retina por tracción.
Durante la intervención el cirujano puede liberar membranas que tiran de la retina, tratar zonas concretas y sustituir el vítreo por el medio que resulte adecuado. La técnica y el pronóstico dependen de la complejidad del caso.
Este proceso puede aliviar la tracción sobre la retina, lo que es crucial para corregir el desprendimiento retiniano y mejorar la función visual.
¿De qué depende el tratamiento de la retinopatía diabética?
Antes de decidir una intervención valoramos el grado de enfermedad, la zona afectada y la presencia de complicaciones. Estos elementos ayudan a elegir entre observación, tratamiento médico, láser o cirugía.
Grado y tipo de retinopatía
Una fase inicial puede requerir únicamente seguimiento, mientras que la aparición de neovascularización modifica el nivel de riesgo. La clasificación de la retinopatía diabética permite situar la enfermedad dentro de un contexto clínico.
También tenemos en cuenta la evolución entre revisiones. Un cambio rápido puede justificar una estrategia diferente a la de una retina que permanece estable.
Presencia de edema macular
La acumulación de líquido en la mácula puede reducir la visión central y requerir un abordaje específico. La OCT nos permite estudiar su localización y cuantificar cambios a lo largo del seguimiento.
El tratamiento se adapta a si el centro de la mácula está afectado, a la agudeza visual y a otros factores oculares y generales.
Estado de la visión y evolución de la enfermedad
Dos retinas con hallazgos parecidos pueden tener una repercusión visual diferente. Por eso combinamos las imágenes con la función visual y los antecedentes del paciente.
También importa la capacidad de acudir a revisiones y mantener el tratamiento. Algunas estrategias requieren un seguimiento estrecho para conservar su efecto.
¿Se puede recuperar la visión perdida por retinopatía diabética?
En algunos casos sí puede existir mejoría, especialmente cuando tratamos una causa reversible como parte del edema macular o una hemorragia que impide el paso de la luz. Sin embargo, si se ha producido daño permanente en la mácula, isquemia extensa o lesión estructural importante, la recuperación puede ser limitada.
Por eso preferimos hablar de pronóstico después de estudiar el ojo. El mismo síntoma puede corresponder a situaciones con posibilidades de recuperación muy distintas.
¿Qué ocurre si no se trata la retinopatía diabética?
Una enfermedad que progresa sin control puede aumentar el riesgo de edema macular, hemorragia vítrea, desprendimiento de retina traccional o glaucoma neovascular. No todas estas complicaciones de la retinopatía por diabetes aparecen en todos los pacientes.
El seguimiento permite identificar cuándo el riesgo está aumentando y actuar antes de que algunas alteraciones produzcan una pérdida visual grave.
Cómo reducir el riesgo de que la enfermedad siga avanzando
El cuidado ocular debe coordinarse con el manejo general de la diabetes. Mantener los objetivos de glucemia, presión arterial y lípidos establecidos por el equipo médico ayuda a proteger la microcirculación.
También es importante acudir a las revisiones aunque la visión sea buena y comunicar cualquier cambio repentino. La ausencia de síntomas no garantiza que la retina permanezca estable.
Tratamiento de la retinopatía diabética en Oftálica
En nuestra clínica contamos con especialistas oftalmólogos en retina que valoran qué opción es adecuada para cada fase de la enfermedad. Disponemos de pruebas de imagen para controlar la evolución y planificar el tratamiento cuando resulta necesario.
Nuestro enfoque parte de una valoración individual: buscamos preservar la visión, tratar las alteraciones activas y establecer un seguimiento proporcionado al riesgo de cada paciente.
Preguntas sobre la cura y el tratamiento de la retinopatía diabética
¿Un tratamiento eficaz significa que ya no serán necesarias revisiones?
No. Aunque los hallazgos se estabilicen, la retina debe seguir controlándose porque la enfermedad puede reactivarse o aparecer en otras zonas.
¿El tratamiento de un ojo obliga a tratar el otro?
No necesariamente. Cada ojo se valora por separado y puede encontrarse en una fase distinta. La indicación se establece según los hallazgos de cada retina.
¿Puede cambiar el tratamiento con el paso del tiempo?
Sí. La estrategia puede modificarse según la respuesta, la aparición de nuevas lesiones o cambios en la situación general del paciente.







