Cerclaje ocular: qué es, cómo funciona y posibles complicaciones

El cerclaje ocular, también conocido como cerclaje escleral, es una técnica quirúrgica utilizada principalmente para tratar determinados casos de desprendimiento de retina. Consiste en colocar una banda de material biocompatible alrededor de la parte externa del globo ocular para modificar ligeramente su forma y aproximar la pared del ojo a la retina desprendida.

Aunque hoy existen otras técnicas como la vitrectomía, el cerclaje continúa siendo una opción útil en determinados tipos de desprendimiento retiniano y también puede combinarse con otros procedimientos cuando las características del caso lo requieren.

Para entender cuándo se utiliza, qué ocurre después de la intervención y cuáles son sus posibles complicaciones, es importante recordar que no todos los desprendimientos de retina son iguales. La elección de la técnica debe realizarse de forma individualizada tras estudiar la localización de los desgarros, el estado del vítreo y de la retina y las características generales del ojo.

¿Qué es un cerclaje ocular?

El cerclaje ocular es una cirugía realizada sobre la parte externa del ojo. El oftalmólogo coloca una banda, generalmente de silicona, sobre la esclera, que es la capa blanca y resistente que envuelve el globo ocular.

Esta banda produce una indentación controlada de la pared ocular. De esta forma, la esclera se aproxima a la zona donde se encuentra el desgarro retiniano, facilitando que la retina vuelva a apoyarse sobre las capas que se encuentran debajo de ella.

El cerclaje puede rodear el ojo de forma completa o utilizarse junto con elementos colocados únicamente sobre determinadas zonas, dependiendo de la localización y extensión de las roturas retinianas.

Habitualmente permanece colocado de forma permanente y el paciente no lo percibe externamente una vez finalizado el proceso de cicatrización.

¿Cómo ayuda a mantener la retina en su posición ?

En muchos desprendimientos de retina existe uno o varios desgarros a través de los cuales pasa líquido hacia el espacio situado debajo de la retina. Además, las fuerzas de tracción del vítreo pueden contribuir a mantener abierto ese desgarro.

El cerclaje actúa desde fuera del ojo, desplazando ligeramente la esclera hacia dentro. Con ello se consigue aproximar la pared ocular al desgarro y reducir las fuerzas que favorecen que la retina permanezca separada.

Durante la intervención, el cirujano suele localizar las roturas responsables del desprendimiento y puede tratarlas mediante crioterapia o láser para generar una adhesión alrededor de ellas.

Por tanto, el cerclaje no funciona simplemente “apretando” la retina. Forma parte de una estrategia destinada a cerrar funcionalmente los desgarros y permitir que la retina vuelva a mantenerse aplicada sobre la pared del ojo.

Diferencia entre cerclaje ocular y vitrectomía

La principal diferencia se encuentra en el lugar desde el que se realiza la cirugía.

El cerclaje escleral actúa desde el exterior del globo ocular. Se coloca un elemento sobre la esclera para modificar su contorno y aproximarla al desgarro retiniano.

La vitrectomía, en cambio, es una cirugía intraocular. El cirujano accede al interior del ojo mediante pequeñas incisiones y retira el humor vítreo para eliminar las tracciones que están actuando sobre la retina. Posteriormente puede tratar los desgarros con láser o crioterapia y utilizar gas, aire o aceite de silicona para mantener la retina en posición mientras cicatriza.

No existe una técnica universalmente mejor. El tipo de desprendimiento, la localización y el número de roturas, el estado del cristalino, la existencia de tracciones o cicatrices y otras características del ojo influyen en la elección.

En determinadas situaciones, además, cerclaje y vitrectomía pueden utilizarse conjuntamente.

¿Cuándo está indicado un cerclaje ocular?

El cerclaje escleral se utiliza principalmente en determinados desprendimientos de retina regmatógenos, es decir, aquellos producidos por una rotura o desgarro de la retina que permite la entrada de líquido por debajo de ella.

No todos los pacientes con una rotura retiniana necesitan un cerclaje. La decisión depende de la anatomía del desprendimiento y de numerosos factores que debe evaluar el especialista en retina.

Desprendimiento de retina

El desprendimiento de retina constituye la principal indicación del cerclaje escleral.

Cuando existe un desgarro, el líquido del interior del ojo puede introducirse a través de él y separar la retina de la pared ocular. Sin tratamiento, el desprendimiento puede progresar y comprometer de manera importante la visión.

El cerclaje permite aproximar la esclera a la retina y facilitar el cierre funcional de esas roturas. En algunos pacientes puede utilizarse como procedimiento principal, mientras que en otros será preferible realizar una vitrectomía o combinar ambas técnicas.

La elección debe realizarse tras una exploración detallada de toda la retina periférica.

Desgarros retinianos complejos

Un desgarro retiniano no significa automáticamente que sea necesario realizar un cerclaje.

Cuando una rotura todavía no ha provocado un desprendimiento significativo, en determinados casos puede tratarse mediante fotocoagulación con láser o crioterapia para crear una barrera alrededor de ella.

Sin embargo, cuando existen varias roturas, determinadas localizaciones, desprendimiento asociado o características anatómicas que dificultan mantener cerrados los desgarros, el especialista puede considerar conveniente utilizar cirugía escleral. La identificación de todas las roturas es uno de los elementos fundamentales para conseguir que la cirugía del desprendimiento tenga éxito.

Casos en los que puede combinarse con otras técnicas quirúrgicas

La cirugía de retina permite combinar diferentes técnicas.

Por ejemplo, en determinados desprendimientos puede realizarse una vitrectomía asociada a cerclaje escleral. El cirujano elimina las tracciones desde el interior mediante vitrectomía mientras el cerclaje proporciona soporte adicional desde el exterior.

También pueden emplearse:

  • Fotocoagulación láser
  • Crioterapia
  • Gas intraocular
  • Aire
  • Aceite de silicona

La combinación elegida depende de las características concretas del desprendimiento.

Si se introduce gas dentro del ojo, el postoperatorio tiene además unas precauciones específicas. Mientras exista gas intraocular pueden existir restricciones para viajar en avión y para determinados procedimientos anestésicos, por lo que siempre deben seguirse las instrucciones del cirujano.

¿De qué material está hecho un cerclaje ocular?

Los materiales utilizados deben poder permanecer en contacto con los tejidos oculares durante periodos prolongados y causar la menor reacción posible.

Actualmente, el material más habitual es la silicona.

Materiales biocompatibles utilizados

Los cerclajes y elementos de indentación escleral pueden fabricarse con silicona sólida o silicona esponjosa, materiales utilizados desde hace décadas en cirugía de retina.

La selección de una banda, un elemento segmentario u otra configuración depende de la técnica quirúrgica y de las características del desprendimiento.

El elemento se coloca sobre la esclera y queda posteriormente cubierto por la conjuntiva, por lo que no debería ser visible desde el exterior una vez que el ojo ha cicatrizado.

Composición del cerclaje ocular

En un cerclaje circunferencial se utiliza habitualmente una banda flexible de silicona que rodea el globo ocular.

El cirujano ajusta su posición y tensión para producir la indentación necesaria. El objetivo no es comprimir el ojo de manera indiscriminada, sino modificar su geometría de forma controlada precisamente en relación con las zonas en las que se localizan las roturas retinianas.

En determinados procedimientos pueden utilizarse además implantes de silicona con otras formas y tamaños para conseguir una indentación localizada.

¿El organismo lo rechaza?

El concepto de “rechazo” puede resultar confuso en este caso.

El cerclaje no es un tejido trasplantado y, por tanto, no se produce un rechazo inmunológico como podría ocurrir con un órgano trasplantado. La silicona utilizada es un material biocompatible y, en la mayoría de los pacientes, puede permanecer en el ojo de forma permanente.

Esto no significa que nunca pueda producir complicaciones.

En un pequeño número de pacientes pueden aparecer problemas relacionados con el material, como infección, desplazamiento, erosión de los tejidos que lo cubren o exposición del cerclaje. Estas situaciones deben ser valoradas por el oftalmólogo y, ocasionalmente, pueden hacer necesaria su retirada.

¿Cómo es la vida con un cerclaje ocular?

Una vez superado el postoperatorio y estabilizada la retina, la presencia del cerclaje no suele impedir llevar una vida cotidiana normal.

La banda generalmente permanece en su posición de manera permanente y el paciente no necesita realizar ningún cuidado específico sobre ella en su día a día.

Lo verdaderamente importante es mantener las revisiones indicadas por el especialista en retina.

Adaptación tras la cirugía

Durante los primeros días es normal que el ojo esté rojo, inflamado o molesto. También puede existir sensación de cuerpo extraño relacionada con la intervención y con las suturas.

Estas molestias deberían reducirse progresivamente durante la recuperación. Después de la cirugía se suelen prescribir colirios para controlar la inflamación y disminuir el riesgo de infección.

Es importante no frotarse el ojo y utilizar correctamente la medicación prescrita.

Un dolor intenso, un empeoramiento significativo de la visión o síntomas que aumentan en lugar de mejorar deben ser consultados con el equipo médico.

Recuperación visual y revisiones

La recuperación visual después de una cirugía de desprendimiento de retina no suele ser inmediata.

Durante las primeras semanas puede existir visión borrosa y la mejoría puede continuar durante varios meses. El resultado visual final depende de múltiples factores, especialmente de la extensión del desprendimiento, el tiempo transcurrido antes de tratarlo y de si la mácula —la región responsable de la visión central de alta precisión— estaba afectada.

Por eso, conseguir volver a colocar anatómicamente la retina no significa necesariamente recuperar toda la visión que existía antes del desprendimiento.

Las revisiones posteriores permiten comprobar que la retina permanece aplicada, controlar la presión intraocular y detectar posibles complicaciones.

Actividad física y vida cotidiana

Durante las primeras fases de recuperación puede ser necesario limitar determinados esfuerzos y actividades físicas.

El momento adecuado para volver al trabajo, conducir, hacer ejercicio o practicar deporte depende del tipo de cirugía realizada, de la evolución de la retina y de si se han utilizado técnicas adicionales, como la introducción de gas intraocular.

Leer, ver la televisión o utilizar el ordenador no suele dañar la retina operada, aunque durante los primeros días la visión puede resultar incómoda o borrosa.

No existe, por tanto, una única fecha válida para todos los pacientes. El cirujano debe indicar individualmente cuándo recuperar cada actividad.

Complicaciones del cerclaje ocular

El cerclaje escleral es una técnica consolidada para el tratamiento de determinados desprendimientos de retina, pero, como cualquier cirugía, no está exento de posibles complicaciones.

La mayoría de los pacientes no desarrollará problemas graves relacionados con el material, aunque es importante conocer las situaciones que requieren seguimiento.

Molestias o inflamación persistente

Durante los primeros días pueden aparecer dolor moderado, enrojecimiento, inflamación, sensación de arenilla o molestias al mover el ojo. En principio, estos síntomas forman parte del proceso postoperatorio y deberían disminuir progresivamente.

Si el dolor es intenso, aparece de manera repentina o aumenta después de haber comenzado a mejorar, es necesario consultar.

También deben estudiarse el enrojecimiento persistente, la secreción ocular o cualquier deterioro de la visión.

Infección o exposición del material

La infección relacionada con el cerclaje es una complicación poco frecuente, pero posible.

También puede ocurrir que el material vaya erosionando los tejidos que lo cubren hasta quedar parcial o totalmente expuesto. Entre las complicaciones descritas de la cirugía escleral se encuentran precisamente la infección, la migración o la extrusión del implante.

Dependiendo de la situación puede ser suficiente con tratamiento médico o puede resultar necesario retirar parcial o totalmente el material.

Por esta razón, la aparición tardía de dolor, enrojecimiento, secreción o sensación persistente de cuerpo extraño en un ojo con un cerclaje previo merece una revisión oftalmológica.

Cambios en la graduación (miopía)

Una consecuencia relativamente conocida del cerclaje circunferencial es que puede producir un cambio en la graduación del ojo, normalmente hacia la miopía.

Esto sucede porque la indentación producida por la banda puede aumentar la longitud axial efectiva del globo ocular y modificar sus características ópticas. Este cambio refractivo está bien documentado después de determinados cerclajes.

Una vez que el ojo se ha estabilizado, la nueva graduación puede corregirse habitualmente con gafas o lentes de contacto.

En pacientes que posteriormente se planteen una cirugía refractiva, será imprescindible realizar previamente un estudio individualizado. Una historia de desprendimiento de retina, una miopía elevada o una cirugía retiniana previa son circunstancias relevantes que deben conocerse antes de valorar cualquier procedimiento destinado a corregir la graduación.

Por tanto, la aparición de miopía después de un cerclaje no significa que deba recurrirse automáticamente a cirugía refractiva. Primero debe comprobarse que la retina está estable y valorar cuidadosamente las características del ojo.

Fallo del cerclaje ocular o recidiva del desprendimiento

Una de las complicaciones más importantes es que la retina no consiga mantenerse completamente aplicada o vuelva a desprenderse después de la intervención.

Puede ocurrir porque exista una rotura no identificada inicialmente, porque aparezcan nuevos desgarros o debido al desarrollo de proliferación vitreorretiniana, un proceso de cicatrización anómala capaz de ejercer nuevas tracciones sobre la retina.

Una recidiva no significa necesariamente que no existan más posibilidades de tratamiento. Dependiendo de la causa, puede ser necesario realizar una nueva cirugía mediante vitrectomía, modificar el cerclaje o combinar diferentes procedimientos.

Por ello, incluso después de una cirugía satisfactoria, hay síntomas que no deben ignorarse. La aparición de nuevos destellos, un aumento repentino de moscas volantes, una sombra que avanza por el campo visual o una nueva pérdida de visión requiere valoración oftalmológica rápida.

Cirugía de retina en Oftálica

El tratamiento de un desprendimiento de retina exige valorar cada caso de forma individual. No todos los pacientes necesitan un cerclaje escleral y no todos los desprendimientos deben tratarse mediante vitrectomía. En algunas situaciones, la mejor opción puede ser precisamente combinar varias técnicas.

En la clínica Oftálica estudiamos la retina y el vítreo para determinar la localización de los desgarros, la extensión del desprendimiento y las características del ojo antes de decidir el procedimiento más adecuado.

Cuando está indicado, el cerclaje escleral permite actuar desde el exterior del ojo para aproximar la pared ocular a las roturas retinianas y favorecer que la retina vuelva a mantenerse en su posición. En otros casos puede ser necesaria una vitrectomía, tratamiento con láser, crioterapia, gas intraocular o una combinación de procedimientos.

Ante síntomas compatibles con un desprendimiento de retina —como aparición repentina de numerosos cuerpos flotantes, destellos luminosos, una sombra o cortina en el campo visual o pérdida brusca de visión— la valoración oftalmológica no debe demorarse. El diagnóstico y tratamiento precoces son fundamentales para intentar preservar la mayor cantidad de visión posible.

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