La microperimetría es una prueba diagnóstica que permite estudiar la sensibilidad de la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión con mayor detalle. A diferencia de una medición convencional de la agudeza visual, analiza cómo responde cada punto del área macular ante pequeños estímulos luminosos y registra con precisión la zona que utiliza el paciente para fijar la mirada.
Esta información resulta especialmente útil en personas con enfermedades de la retina, ya que puede existir una alteración funcional aunque todavía conserven una agudeza visual aparentemente buena. La microperimetría complementa las pruebas de imagen y ayuda a relacionar los cambios anatómicos de la retina con su funcionamiento real. Se trata de una exploración no invasiva, indolora y que no entra en contacto con el ojo.
¿Qué es la microperimetría?
La microperimetría, también denominada perimetría controlada por fondo de ojo, evalúa la sensibilidad de puntos concretos de la retina mientras una cámara observa de forma simultánea el fondo ocular. De esta manera, el equipo sabe exactamente qué área retiniana está recibiendo cada estímulo.
Durante la exploración se presentan luces de diferente intensidad. El paciente debe pulsar un botón cada vez que percibe una de ellas. Con sus respuestas, el dispositivo genera un mapa que muestra las zonas con sensibilidad normal, reducida o ausente.
La prueba analiza principalmente la función de la mácula, pero también aporta información sobre la fijación: permite saber si la persona mantiene la mirada de forma estable y qué zona de la retina utiliza para observar un objeto.
¿En qué se diferencia de otras pruebas maculares?
La principal diferencia es que la microperimetría estudia la función visual localizada. No se limita a mostrar cómo es la retina, sino que mide cómo responde ante estímulos luminosos en puntos determinados.
La prueba OCT ocular, por ejemplo, obtiene imágenes transversales de alta resolución de las diferentes capas de la retina. Permite observar alteraciones estructurales como edema, líquido, atrofia, membranas o agujeros maculares. Sin embargo, no mide directamente la sensibilidad visual de cada zona.
Ambas exploraciones se complementan:
- La OCT estudia principalmente la estructura de la retina.
- La microperimetría analiza su funcionamiento.
- La retinografía muestra el aspecto del fondo ocular.
- La campimetría convencional evalúa el campo visual, pero no siempre controla de manera directa el punto exacto de la retina estimulado.
- La agudeza visual mide la capacidad para distinguir letras o símbolos, pero puede no detectar pérdidas funcionales localizadas.
¿Para qué sirve la microperimetría?
Esta exploración se utiliza para estudiar enfermedades que afectan a la mácula y a la visión central. Puede contribuir al diagnóstico, establecer una referencia inicial y comparar la evolución del paciente durante el seguimiento.
También permite obtener información funcional que no siempre aparece reflejada en la agudeza visual convencional.
Evaluar la sensibilidad de la mácula
La mácula contiene una elevada concentración de fotorreceptores y hace posible leer, reconocer rostros, conducir y distinguir detalles finos. La microperimetría determina cuál es el estímulo luminoso más débil que el paciente consigue percibir en distintos puntos de esta zona.
El resultado se expresa habitualmente en decibelios. Una sensibilidad elevada significa que la retina detecta estímulos de baja intensidad. Cuando la sensibilidad disminuye, el equipo necesita presentar una luz más intensa para que sea percibida.
La prueba puede identificar:
- Áreas de sensibilidad conservada.
- Puntos con respuesta disminuida.
- Escotomas relativos, en los que se perciben únicamente estímulos intensos.
- Escotomas absolutos, en los que no se detectan los estímulos presentados.
- Zonas de fijación preferente desarrolladas por el paciente.
Detectar alteraciones funcionales antes de que disminuya la visión
La agudeza visual convencional valora principalmente la capacidad para reconocer letras de alto contraste. Una persona puede obtener un resultado relativamente bueno y, al mismo tiempo, presentar dificultades para leer con fluidez, adaptarse a cambios de iluminación o distinguir objetos con poco contraste.
La microperimetría puede detectar reducciones localizadas de la sensibilidad que no se reflejan todavía en la agudeza visual. Por este motivo, resulta útil para estudiar cambios funcionales tempranos y comprender mejor las molestias descritas por el paciente.
No obstante, la prueba no debe considerarse un método de cribado aislado. Sus resultados se interpretan junto con la exploración del fondo de ojo, la OCT y el resto de los datos clínicos.
Seguimiento de enfermedades maculares
Una de sus principales aplicaciones es comparar la función de la retina a lo largo del tiempo. Los dispositivos modernos pueden repetir los estímulos sobre los mismos puntos anatómicos examinados en la primera visita.
Este seguimiento permite valorar si:
- La sensibilidad macular se mantiene estable.
- Una zona determinada está perdiendo función.
- La fijación ha cambiado.
- La enfermedad continúa progresando.
- Existe una respuesta funcional después de un tratamiento o una cirugía.
La microperimetría puede aportar información complementaria en ensayos clínicos y en el seguimiento de patologías en las que la agudeza visual, por sí sola, no describe toda la función visual.
¿En qué enfermedades está indicada?
La microperimetría puede utilizarse en distintas enfermedades de la retina, especialmente cuando afectan a la mácula o alteran la fijación. Su indicación depende de los síntomas, del diagnóstico y de la información que necesite obtener el especialista.
No todos los pacientes con una enfermedad macular necesitan esta prueba en cada revisión.
Degeneración macular asociada a la edad
La degeneración macular asociada a la edad, conocida como DMAE, deteriora progresivamente la zona central de la retina. Puede provocar dificultades para leer, reconocer caras o realizar tareas de precisión.
La microperimetría permite estudiar cómo afectan los cambios maculares a la sensibilidad visual. Resulta especialmente útil en la DMAE seca, la atrofia geográfica y determinados casos de DMAE intermedia, en los que pueden producirse pérdidas funcionales localizadas antes de que la agudeza visual disminuya de forma marcada.
También permite relacionar las áreas de menor sensibilidad con alteraciones observadas en la OCT, la autofluorescencia o la retinografía. La investigación clínica ha mostrado su utilidad para evaluar la función visual y su relación con los cambios estructurales de la retina en pacientes con DMAE.
Entre los posibles síntomas de la degeneración macular se encuentran:
- Visión central borrosa.
- Líneas rectas que parecen onduladas.
- Dificultad para leer incluso con una graduación adecuada.
- Necesidad de más iluminación.
- Reducción del contraste.
- Aparición de una mancha oscura o vacía en el centro de la visión.
- Dificultad para reconocer rostros.
La aparición repentina de deformación de las líneas o de una mancha central requiere una valoración oftalmológica prioritaria.
Agujero macular y membrana epirretiniana
El agujero macular es una abertura que se forma en el centro de la mácula. Puede causar distorsión de las imágenes, visión borrosa y una pequeña zona de pérdida visual central.
La membrana epirretiniana consiste en una fina capa de tejido que crece sobre la superficie de la retina y puede contraerse, arrugar la mácula y provocar que las líneas rectas se perciban deformadas.
En ambos casos, la microperimetría permite evaluar la sensibilidad alrededor de la fóvea, localizar los escotomas y estudiar la estabilidad de la fijación. Antes y después de una intervención, puede complementar a la OCT para comparar los cambios anatómicos con la recuperación funcional.
Una mejor apariencia estructural de la retina no siempre implica una recuperación funcional equivalente. La microperimetría ayuda a analizar esta diferencia.
Retinopatía diabética
La diabetes puede alterar los pequeños vasos sanguíneos de la retina y provocar hemorragias, falta de irrigación, depósitos lipídicos o edema macular diabético.
Cuando la mácula está afectada, pueden aparecer visión borrosa, pérdida de contraste y dificultad para distinguir detalles. La microperimetría permite identificar áreas con menor sensibilidad y relacionarlas con el edema, la isquemia o las alteraciones de los fotorreceptores observadas en otras pruebas.
Puede emplearse para realizar un seguimiento funcional en determinados pacientes, aunque no sustituye a la exploración del fondo de ojo, la OCT ni a las pruebas vasculares indicadas por el especialista.
Distrofias maculares hereditarias
Las distrofias maculares son enfermedades genéticas que afectan a los fotorreceptores o al epitelio pigmentario de la retina. Entre ellas se encuentran la enfermedad de Stargardt, la enfermedad de Best y determinadas distrofias de conos.
Estas patologías pueden producir pérdida progresiva de visión central, sensibilidad a la luz, alteraciones en la percepción de los colores y dificultades para adaptarse a diferentes condiciones de iluminación.
La microperimetría permite documentar:
- La extensión de la pérdida funcional.
- La localización de los escotomas.
- Las áreas de retina que conservan sensibilidad.
- La zona de fijación utilizada por el paciente.
- La evolución de la enfermedad.
En pacientes con baja visión también puede ayudar a diseñar programas de rehabilitación visual y entrenar el uso de una zona retiniana alternativa cuando la fóvea ha perdido su función.
¿Cómo se realiza una microperimetría?
La exploración se realiza por separado en cada ojo. El paciente se sienta frente al equipo, apoya la barbilla y la frente y observa un punto de fijación en el interior del aparato.
La prueba no produce dolor y no requiere contacto directo con la superficie ocular.
Preparación antes de la prueba
En la mayoría de los casos no es necesaria una preparación especial. El paciente puede comer, tomar su medicación habitual y realizar sus actividades con normalidad antes de acudir a la consulta.
Conviene informar al equipo médico sobre:
- Problemas para mantener la mirada fija.
- Fatiga visual importante.
- Movimientos involuntarios de los ojos.
- Cataratas u otras opacidades de los medios oculares.
- Dificultades para comprender o accionar el pulsador.
- Uso de gafas o lentes de contacto.
Dependiendo del dispositivo, del tamaño de la pupila y de las demás exploraciones previstas, puede ser necesario dilatarla mediante colirios. Sin embargo, algunos sistemas permiten realizar la prueba sin dilatación en muchos pacientes.
Cuando se pretende comparar varias exploraciones, es importante mantener unas condiciones de examen similares.
Desarrollo del examen paso a paso
Al comenzar, el profesional explica el procedimiento y ajusta el equipo a la posición del paciente. Se tapa uno de los ojos para examinar el otro de forma independiente.
A continuación:
- El paciente mira el punto de fijación.
- El dispositivo registra una imagen de la retina.
- Aparecen pequeños estímulos luminosos en diferentes localizaciones.
- El paciente pulsa un botón cada vez que percibe una luz.
- El equipo modifica la intensidad de los estímulos para calcular el umbral de sensibilidad.
- Un sistema de seguimiento controla los movimientos del ojo.
- Los estímulos se corrigen para mantenerse sobre la posición retiniana programada.
- El proceso se repite en el otro ojo cuando está indicado.
No se trata de acertar todos los estímulos. Algunas luces son deliberadamente muy débiles. Lo importante es responder cuando realmente se perciben y mantener la mirada lo más estable posible.
Duración y colaboración del paciente
La duración depende del protocolo, del número de puntos analizados y de la capacidad de concentración del paciente. Habitualmente, la exploración de cada ojo requiere varios minutos, aunque los protocolos más amplios pueden prolongarse.
La colaboración influye en la fiabilidad de los resultados. Es importante:
- Mantener la mirada en el punto indicado.
- Pulsar únicamente cuando se vea el estímulo.
- Evitar anticiparse.
- Parpadear con normalidad.
- Avisar si aparece cansancio o si se pierde la concentración.
El sistema registra determinados indicadores de fiabilidad y los movimientos de fijación. Si el resultado no es suficientemente consistente, puede ser necesario repetir parte de la prueba.
¿Qué información aporta la microperimetría?
El informe combina datos cuantitativos y una representación gráfica superpuesta sobre la imagen del fondo ocular. El especialista interpreta estos resultados teniendo en cuenta la edad, el estado de la retina, la agudeza visual y las pruebas complementarias.
Un resultado aislado no siempre permite determinar la causa de una alteración.
Mapa de sensibilidad de la mácula
Cada punto examinado recibe un valor que refleja la intensidad mínima de luz que el paciente ha sido capaz de detectar. Estos valores forman un mapa funcional de la mácula.
Los puntos con menor sensibilidad pueden coincidir con:
- Áreas de atrofia.
- Depósitos o drusas.
- Edema retiniano.
- Lesiones de los fotorreceptores.
- Cicatrices.
- Agujeros o alteraciones de la superficie macular.
- Zonas de falta de irrigación.
La ventaja es que el mapa funcional puede compararse directamente con la anatomía observada en la retinografía, la autofluorescencia o la OCT.
Estabilidad de la fijación
Fijar significa mantener la mirada sobre un objeto. La fóvea suele ser la zona utilizada para esta función, pero una enfermedad macular puede obligar al paciente a utilizar otra región cercana de la retina.
La microperimetría registra los movimientos oculares y determina si la fijación es estable, relativamente inestable o inestable. También localiza el punto retiniano preferente empleado por el paciente.
La estabilidad puede influir en:
- La velocidad de lectura.
- La capacidad para reconocer objetos.
- La coordinación entre el ojo y la mano.
- La realización de tareas de precisión.
- El rendimiento en determinadas pruebas visuales.
Esta información es útil para comprender por qué dos pacientes con una agudeza visual similar pueden presentar dificultades funcionales muy diferentes.
Evolución de la función visual a lo largo del tiempo
Las pruebas sucesivas permiten comprobar si la sensibilidad media ha cambiado y si la pérdida se concentra en puntos específicos.
Para realizar comparaciones fiables es conveniente utilizar el mismo dispositivo, un protocolo semejante y condiciones de exploración equivalentes. También debe tenerse en cuenta el posible efecto de aprendizaje, ya que algunas personas realizan la segunda exploración mejor simplemente porque ya conocen el procedimiento.
El especialista no interpreta únicamente una variación numérica. Analiza si el cambio supera la variabilidad esperable y si coincide con la evolución observada en la OCT, la exploración clínica y los síntomas.
Microperimetría MAIA: una de las tecnologías más utilizadas
MAIA es uno de los sistemas empleados para realizar microperimetrías en la práctica clínica y en investigación. Combina el análisis de sensibilidad retiniana con imágenes del fondo de ojo y seguimiento de la fijación.
Su utilidad radica en poder relacionar cada estímulo con una localización anatómica concreta de la retina.
¿Qué es el sistema MAIA?
MAIA corresponde a las siglas de Macular Integrity Assessment. Es un microperímetro diseñado para evaluar la sensibilidad macular y analizar la fijación.
El sistema utiliza una imagen confocal infrarroja del fondo ocular y un mecanismo de seguimiento retiniano en tiempo real. Si el ojo realiza pequeños movimientos, el dispositivo ajusta la presentación de los estímulos para mantenerlos en los puntos programados.
El examen puede aportar:
- Sensibilidad de cada punto retiniano.
- Sensibilidad macular media.
- Localización del punto de fijación.
- Estabilidad de la fijación.
- Imagen infrarroja del fondo ocular.
- Comparación con pruebas previas.
El fabricante describe MAIA como un sistema que integra microperimetría mesópica, seguimiento retiniano y análisis de la fijación en una misma exploración.
Ventajas frente a otras pruebas funcionales
Una de sus principales ventajas es la compensación de los movimientos oculares. Esta función resulta relevante en pacientes con una fijación inestable, algo frecuente cuando existe una lesión en la fóvea.
También permite repetir el examen sobre las mismas localizaciones anatómicas, lo que facilita el seguimiento longitudinal.
Entre sus aportaciones destacan:
- Correlación entre anatomía y función.
- Seguimiento preciso de puntos retinianos concretos.
- Análisis cuantitativo de la fijación.
- Detección de escotomas centrales.
- Comparación automática con exploraciones anteriores.
- Protocolos adaptables a distintas enfermedades.
No obstante, sus resultados pueden verse influidos por la colaboración del paciente, el aprendizaje, la fatiga, el tamaño pupilar y la presencia de opacidades como una catarata avanzada.
¿Cuándo se recomienda utilizar esta tecnología?
La microperimetría MAIA puede resultar especialmente útil cuando el especialista necesita conocer la repercusión funcional de una lesión macular o seguir cambios que no quedan suficientemente reflejados por la agudeza visual.
Puede indicarse en:
- DMAE seca o atrófica.
- Atrofia geográfica.
- Distrofias hereditarias.
- Agujero macular.
- Membrana epirretiniana.
- Edema macular.
- Retinopatía diabética.
- Miopía patológica.
- Rehabilitación de la baja visión.
- Seguimiento posterior a determinados tratamientos.
La decisión debe individualizarse. No es necesario realizar una microperimetría en todas las enfermedades retinianas ni en todas las consultas.
¿Cómo interpretar los resultados de una microperimetría?
La interpretación corresponde al oftalmólogo especialista en retina. Los valores deben relacionarse con la edad del paciente, la calidad de la prueba, la fijación, la agudeza visual y las alteraciones anatómicas.
No existe una única cifra que determine por sí sola si la mácula está sana o enferma.
¿Qué significa una disminución de la sensibilidad macular?
Una sensibilidad reducida significa que una zona de la retina necesita un estímulo más intenso para detectarlo. Puede indicar que los fotorreceptores o las estructuras relacionadas con su funcionamiento no responden con normalidad.
Esta reducción puede aparecer por:
- Atrofia macular.
- Alteraciones de los fotorreceptores.
- Edema.
- Isquemia.
- Cicatrices.
- Depósitos asociados a la DMAE.
- Enfermedades hereditarias.
- Cambios después de una cirugía.
- Opacidades que dificultan el paso de la luz.
La sensibilidad también disminuye de forma gradual con la edad, por lo que los valores deben compararse con referencias apropiadas. Los estudios sobre MAIA señalan que tanto la edad como la localización retiniana influyen en los resultados normales.
Un punto alterado aislado no confirma necesariamente una lesión. El especialista valora el patrón completo y la fiabilidad del examen.
¿Cómo ayuda a controlar la evolución de una enfermedad?
Las comparaciones sucesivas pueden mostrar si una zona mantiene su función o pierde sensibilidad. Esta información ayuda a determinar si la evolución funcional coincide con los cambios anatómicos.
Por ejemplo, una OCT puede mostrar que una lesión permanece aparentemente estable, mientras la microperimetría identifica una pérdida gradual de sensibilidad. También puede ocurrir lo contrario: la estructura retiniana puede seguir alterada, pero la función mantenerse estable.
La prueba puede ser útil para valorar:
- Progresión de áreas atróficas.
- Cambios alrededor de una lesión macular.
- Respuesta funcional a un tratamiento.
- Modificación del punto de fijación.
- Evolución de escotomas.
- Recuperación después de una cirugía.
Los resultados nunca deben utilizarse de manera aislada para iniciar, suspender o modificar un tratamiento.
Importancia del seguimiento periódico
La periodicidad depende del diagnóstico y de la velocidad esperada de evolución. Algunas personas requieren controles próximos, mientras que otras pueden realizar la prueba de forma más espaciada.
El seguimiento permite establecer una línea basal y detectar cambios clínicamente significativos. Para que la comparación sea útil, conviene repetir el mismo patrón de estímulos y mantener condiciones similares.
También es importante que el paciente consulte antes de la siguiente revisión si nota una deformación repentina de las líneas, una mancha central, pérdida brusca de visión o un empeoramiento rápido.
En Oftálica somo especialistas en enfermedades de la mácula y retina
En Oftálica estudiamos las enfermedades maculares mediante una evaluación individualizada que combina la exploración clínica con pruebas estructurales y funcionales. La microperimetría puede complementar la prueba OCT ocular cuando necesitamos conocer no solo el aspecto de la retina, sino también cómo funciona cada una de sus zonas.
Nuestro equipo valora la agudeza visual, la sensibilidad macular, la estabilidad de la fijación y las imágenes de la retina para establecer un diagnóstico preciso y planificar el seguimiento más adecuado. La indicación de cada prueba depende de la enfermedad, los síntomas y las necesidades visuales del paciente.
Quienes buscan a los mejores oftalmólogos de Alicante para estudiar una alteración de la mácula deben valorar especialmente la experiencia en retina, la disponibilidad de tecnología diagnóstica y la capacidad de interpretar de forma conjunta las distintas exploraciones.




