Para saber cómo se diagnostica la retinopatía diabética no basta con comprobar si una persona ve bien. La enfermedad puede comenzar sin síntomas, por lo que necesitamos observar la retina y valorar de forma objetiva sus vasos sanguíneos.
En la consulta combinamos la historia clínica, exploración y diferentes pruebas de imagen. No todos los pacientes necesitan todas las técnicas: elegimos las que aportan información útil en cada situación.
¿Por qué es importante detectar la retinopatía diabética a tiempo?
Las primeras lesiones pueden no alterar la visión. Si esperamos a que aparezcan síntomas, algunas personas llegan a consulta cuando ya existe afectación macular, sangrado u otra complicación.
El diagnóstico temprano permite clasificar el grado, establecer la frecuencia de controles y detectar cambios que puedan requerir tratamiento antes de que produzcan una pérdida visual importante.
¿Cómo se realiza el diagnóstico de la retinopatía diabética?
El proceso comienza con una valoración general del paciente y continúa con la exploración ocular. La información clínica ayuda a interpretar lo que vemos en la retina y a decidir qué pruebas complementarias son necesarias.
Historia clínica y valoración de la diabetes
Preguntamos por el tipo de diabetes, los años de evolución, el control metabólico, la presión arterial, los tratamientos y los antecedentes oculares. También interesa conocer si han aparecido cambios recientes de visión.
Estos datos no diagnostican por sí mismos la retinopatía, pero permiten estimar el contexto de riesgo y organizar la exploración de forma más adecuada.
Exploración oftalmológica y agudeza visual
Medimos la visión de cada ojo y valoramos si existe un defecto refractivo u otra causa que pueda explicar una disminución de nitidez. Según el caso revisamos también la parte anterior del ojo y la presión intraocular.
Una agudeza visual normal no descarta cambios en la retina. Por eso el estudio continúa con la valoración del fondo ocular.
Examen del fondo de ojo
Mediante la exploración de la retina buscamos microaneurismas, hemorragias, exudados, alteraciones vasculares, signos de isquemia y posibles neovasos. En ocasiones utilizamos dilatación pupilar para visualizar mejor las estructuras posteriores.
El patrón y la extensión de estos hallazgos permiten establecer el grado de la enfermedad. Si necesitamos documentarlos o medir determinadas alteraciones, recurrimos a pruebas de imagen.
Pruebas para diagnosticar y valorar la retinopatía diabética
Las técnicas complementarias responden a preguntas diferentes. Algunas fotografían el fondo, otras muestran las capas de la retina y otras estudian la circulación. Utilizarlas de forma dirigida evita realizar pruebas que no aportan información relevante.
Biomicroscopía Indirecta de fondo de ojo
La tecnología e innovación de las técnicas oftalmológicas ha permitido que la retinopatía diabética pueda ser detectada a tiempo.
Una de las técnicas más utilizadas es la conocida biomicroscopía indirecta de fondo de ojo, donde se logra visualizar el fondo de ojo a través de los oculares utilizando una lámpara de hendidura y una lente condensadora.
Antes del examen, se le administra al paciente un colirio para dilatar su pupila. Así, se facilita una mejor visualización de la retina y las estructuras del fondo del ojo.
Además, puede revelar la presencia de edema macular, una complicación común en la retinopatía diabética que implica la acumulación de líquido en la región central de la retina.
Retinografía: control de la diabetes
Este procedimiento es clave en la detección temprana y seguimiento de diversas condiciones oculares, siendo particularmente fundamental en el control y manejo de pacientes con diabetes. Dependiendo del tipo de equipo empleado, puede ser necesario dilatar la pupila del paciente para permitir una visión más clara y completa de la retina.
Las retinografías convencionales suelen abarcar campos de alrededor de 30 a 45 grados, ofreciendo una visión detallada de la mácula y la región periférica de la retina. Sin embargo, existen sistemas de retinografía de campo ultra-amplio que pueden capturar imágenes de hasta 210 grados, proporcionando una visión panorámica excepcionalmente amplia de la retina.
Dado que la diabetes puede afectar los vasos sanguíneos de la retina, la retinografía en diabetes permite a los profesionales de la salud visualizar cambios en la vascularización y estructura retiniana antes de que se manifiesten síntomas visuales evidentes.
Angiografía retinal fluoresceínica
La angiografía de fluoresceína (AF) es un procedimiento mediante el cual se capturan imágenes de la retina utilizando una cámara especial. Estas imágenes ofrecen una visualización detallada de los vasos sanguíneos y otras estructuras en la parte posterior del ojo.
¿Cómo se realiza una angiografía retinal fluoresceínica?
- Aplicación de gotas en los ojos para dilatar la pupila.
- Inyección de una sustancia amarilla (fluoresceína) en una vena, generalmente en el brazo. La sustancia se dispersa por el cuerpo en 10-15 segundos y llega a los vasos sanguíneos de los ojos, haciéndolos fluorescentes en las imágenes.
- Captura de imágenes de la retina a medida que la sustancia pasa por ella, permitiendo al oftalmólogo detectar problemas y determinar áreas que necesitan tratamiento.
*Importante: No se puede realizar esta prueba a personas que tengan alergia al líquido que se inyecta.
Esta técnica también se realiza para diagnosticar otras patologías como el edema macular, la degeneración macular o el melanoma ocular.
Tomografía de coherencia óptica
La tomografía de coherencia óptica (OCT) proporciona imágenes tridimensionales de alta resolución, permitiendo la evaluación precisa del grosor de la retina.
Esta tecnología se basa en la interferometría de baja coherencia de la luz, lo que permite generar imágenes de alta resolución y profundidad.
En el contexto de la retinopatía diabética, la OCT se utiliza para evaluar cambios en la morfología retiniana, identificar edemas maculares y detectar la formación de nuevos vasos sanguíneos anómalos.
¿Qué signos busca el oftalmólogo en la retina?
Buscamos lesiones que reflejan daño microvascular: microaneurismas, hemorragias, exudados, anomalías de los vasos y signos de neovascularización, entre otros. También prestamos especial atención a la mácula por su importancia para la visión central.
La combinación de hallazgos es más relevante que una lesión aislada. Por eso el diagnóstico y la clasificación deben realizarse sobre el conjunto de la exploración.
¿Cómo se determina el grado de la retinopatía diabética?
Clasificamos la enfermedad según la extensión de las lesiones y la presencia o ausencia de nuevos vasos. De forma general distinguimos fases no proliferativas de diferente gravedad y una fase proliferativa.
El edema macular se valora de forma específica porque puede aparecer en distintos estadios. Esta clasificación orienta el riesgo y la frecuencia del seguimiento.
¿Con qué frecuencia debe revisarse la vista una persona con diabetes?
El intervalo depende de la situación individual. Una persona sin lesiones retinianas puede requerir una periodicidad distinta a otra con cambios avanzados o con factores de riesgo adicionales.
Tras la exploración indicamos cuándo conviene repetir el control. Si entre revisiones aparece pérdida de visión, distorsión, numerosas manchas o una sombra nueva, debe solicitarse valoración antes de la cita prevista.
En Oftálica diagnosticamos enfermedades de retina
Contamos con especialistas oftalmólogos en retina y diferentes pruebas para estudiar la afectación ocular asociada a la diabetes. Seleccionamos las exploraciones según los hallazgos y evitamos convertir el diagnóstico en una sucesión automática de pruebas.
Tras la valoración explicamos el grado de afectación, la necesidad de seguimiento y, cuando procede, las opciones de tratamiento.
Dudas sobre el diagnóstico de la retinopatía diabética
¿Un análisis de sangre puede indicar si existe daño en la retina?
No. Los análisis aportan información sobre el control de la diabetes y otros factores, pero para conocer el estado de la retina necesitamos una valoración ocular.
¿Se puede diagnosticar en una revisión de graduación?
Una revisión óptica puede detectar que la visión ha cambiado, pero el diagnóstico de una enfermedad retiniana requiere una exploración oftalmológica y las pruebas que estén indicadas.
¿Hay que acudir acompañado si van a dilatar las pupilas?
Puede ser recomendable, sobre todo si la persona conduce hasta la clínica. La dilatación puede producir sensibilidad a la luz y visión cercana borrosa durante varias horas.







