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Prepara sus ojos para la vuelta al cole



El mes de agosto llega a su fin, y en la lista de preparativos para empezar el nuevo curso tras el verano, debemos apuntar la revisión visual. ¿Por qué es tan importante? ¿Cómo afecta a nivel escolar y en definitiva al crecimiento de un niño?

Durante el desarrollo de un niño, la visión resulta fundamental. Existen dos conceptos que hemos de diferenciar, mientras que la vista (buena agudeza visual) va a permitir que el niño se desenvuelva con seguridad, una buena visión implica que además procese correctamente la información que obtiene del entorno y pueda darle un significado y comprenderlo. Según el doctor Enrique Chipont, director médico y especialista en Oftalmología Pediátrica de Oftálica. Por tanto, un aspecto fundamental  para potenciar el aprendizaje es asegurarnos que su salud visual es correcta, sobre todo en edad escolar. Muchas de las alteraciones visuales tienen lugar en los primeros 6 años de vida, cuyo impacto puede ser considerable, entonces, ¿cuándo hay que empezar a revisarse?

Una primera revisión debe hacerse tras el nacimiento con el fin de  detectar posibles anomalías  oculares congénitas, sobre todo en el caso de los bebes prematuros. Para descartar alteraciones o la presencia de estrabismo, entre los dos primeros años de vida, es fundamental una exploración ocular.

En los más pequeños, el doctor Chipont debe asegurarse de que existe una simetría en el desarrollo tanto visual y no visual de ambos ojos y detectar  ambliopías o lo que se conoce como ojo vago.

Hasta aproximadamente los 6 años, se desarrollan las capacidades visuales (coordinación motriz, capacidad de enfoque,  percepción en tres dimensiones, …etc.). Las exigencias visuales van en aumento, por tanto ha de mantenerse una rutina de revisiones anuales para controlar que estas no provocan alteraciones en el sistema visual de tipo acomodativo, ya que hasta los 12 años más o menos, se lleva a cabo la madurez del sistema visual, este extremo resulta fundamental, dado  el uso continuado de aparatos electrónicos entre la población infantil.

Los problemas visuales afectan a uno de cada cuatro escolares,

El enrojecimiento de los ojos, dolor de cabeza o la necesidad de forzar la vista, son algunas de las señales que nos pueden advertir de que el niño tiene algún problema visual. Pero, ¿cómo podemos prevenir estos síntomas?

El doctor Enrique Chipont, explica que, “la mayoría de las veces el niño no ofrece signos de alarma ni se queja, se le tacha de poco trabajador, tiene dificultad en colorear los dibujos sin salirse de la línea, lectura lenta y guiada con el dedo, cabeza pegada al papel, de fácil distracción, poco constante y con bajo rendimiento escolar puede ocultar, en ocasiones, alguna afección visual que no permite al niño llevar a cabo sus deberes escolares, por lo que es aconsejable ser examinado por el oftalmólogo pediátrico”. 

Algunos pequeños son tachados de vagos o poco estudiosos cuando en verdad esconden un problema ocular no tratado. Pero, ¿cuáles son los indicios que pueden ayudar a los padres a sospechar que el niño no ve bien? «Que sea incapaz de leer la pizarra, que se acerque mucho a los objetos, comprensión lectora baja para su edad, enrojecimiento ocular frecuente, parpadeo frecuente, etc.

Un buen momento para visitar al oftalmólogo pediátrico puede ser pasado el periodo vacacional, de cara al nuevo curso escolar.

Algunos de los signos que han de alertarnos son:

  • Se aleja o acerca demasiado al libro y duele la cabeza al leer
  • Torcer los ojos o girar la cabeza para ver bien algo
  • Ojo desviado o movimientos fuera de norma
  • Bajo rendimiento escolar y problemas de concentración
  • Evita y se queja ante cualquier actividad de lectura.
  • Retraso en la velocidad lectora respecto a los compañeros
  • Entornar los ojos para ver bien a lo lejos
  • Sentarse demasiado cerca de la televisión
  • Sufrir dolores de cabeza al leer
  • Enrojecimiento ocular
  • Lagrimeo
  • Molestia frente a la luz


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